Una mañana de quirófano pediátrico 

Un viernes al mes, en el Hospital Mateu Orfila, los payasos tienen un servicio especial: el quirófano pediátrico. 
 
Los viernes, cirujanas y cirujanos de Mallorca vienen a cubrir este servicio, mientras todo el equipo de enfermería, celadores y anestesistas lo tienen todo preparado para la llegada de los niños y sus familias. 
 
Los payasos acompañan los niños en su llegada y están con ellos al preoperatorio hasta que entran a quirófano. Los niños van entrando de manera escalonada; de este modo, mientras uno entra a quirófano, el siguiente entra al área de preoperatorio. 
 
Llega un momento, hacia el final de la mañana, en que todos ya han pasado por quirófano y, mientras unos se despiertan al postoperatorio, otros todavía duermen o descansan profundamente. 
 
En estos momentos, los payasos tienen que calibrar muy bien la energía, puesto que, en la misma sala, mientras cuentan historias fantásticas o hacen trucos de magia para un niño que acaba de entrar, a la vez sale otro de quirófano justo acabada la intervención. Este niño necesita algo totalmente diferente: necesita silencio y poder descansar hasta que se empiece a despertar despacio de los efectos de la anestesia. 
 
Con la sala de pre y postoperatorio llena de niños, los payasos se coordinan silenciosamente con el magnífico equipo de enfermería, intentando ser allá donde pueden hacer falta: en las colaboraciones en la hora de poner una vía, explicando la importancia de tomar el jarabe o simplemente acompañante con calma y respeto. 
 
Cuando todos los niños han pasado por quirófano, los payasos ya han hecho su trabajo. Entonces marchan al vestuario para quitarse la ropa verde de quirófano y volver a ponerse su ropa de servicio de los martes y jueves. 

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