Hola, soy Pildorín Anestesio Positorio; mis amigos me dicen Pildorín o, si me cogéis mucho cariño, Pi. Esta es una nueva aventura con mi compañera Betadina en el Hospital Universitari de Son Espases
Entramos en una habitación donde hay una niña de unos 3 años, y con su padre que es holandés. Cuando entramos,se asusta un poco. Está pachucha…
Nosotros quedamos a la puerta haciendo musiquilla y burbujas. Se relaja poco a poco y juega con algunas burbujas. Todo va bien y el padre sonríe. Incluso cantamos El barquito de cáscara de nuez.
Cuando partimos, le queremos dejar una postal, pero ella da un paso atrás, se da con la barra de la cama y llora un poco. Le enviamos besos… y deja de llorar. Partimos con la música.
Un rato más tarde, escuchamos una niña gritando muy fuerte en la sala de curas. Estamos en el pasillo, vamos a toda prisa y… ¡vemos que es la misma niña!
Está con el padre y cinco profesionales que intentan cambiarle la vía del brazo. Hay tensión y gritos. Betadina y yo quedamos afuera y empezamos a cantar a capella: Due, due…
Mágicamente, después de cuatro compases, la muñeca se relaja y se calma. Deja de gritar y de llorar. Yo creo que no nos ve, pero sabe que somos los mismos de antes.
El ambiente se destensa y cantamos sin parar. Después de un buen rato, parecemos chamanes indios…
Entramos despacio, sin dejar de cantar. Los profesionales nos dicen que ha sido una pasada y que ha ido muy bien. Nos lo agradecen, y el padre también.
Miramos a la pequeña, ya mucho más tranquila, y le cantamos “Tres pometes té el pomer”.
Nos despedimos de todo el mundo cantante Due, due a capel·la…