Los que también acompañan

Hoy quiero hablar de los acompañantes de los pacientes, de todas aquellas personas que, día detrás día, son a su lado en el hospital. Nuestro trabajo no solo se centra en la persona que está ingresada; también estamos para ofrecer un respiro a quien deja de banda su rutina y su vida para tener cura de alguien. 
 
Esta es la historia de la mujer y las dos hijas de un paciente que ya hace cerca de nueve meses que está ingresado. Cada semana, tanto él como sus familiares nos reciben con una sonrisa. Aunque él tenga dolor o esté en medio de un tratamiento, siempre encuentran la manera de hacernos sentir bienvenidos. Nos invitan a pasar y a formar parte de su vida. 
 
Para nosotros, visitarlos es un regalo. La habitación se transforma en una fiesta donde todo el mundo participa. El más importante es que nos hacen sentir estimados y especiales. Y este aprecio es mutuo. Se ha creado un vínculo con el paciente y la familia tan bonito que, cuando somos con ellos, no es trabajo: es compañía. 
 
Cuando salimos de la habitación, tenemos la sensación de que hemos dejado un poco de aire fresco. Pero, si somos sinceros, también nos llevamos mucho. 
 
Quizás nosotros nos llevamos más del que dejamos… 
 
A veces, hay acompañantes que, solo de escuchar como su familiar ingresado canta, sonríe o simplemente reacciona, se emocionan y no pueden contener las lágrimas. Es un momento precioso en que las emociones salen, la tensión del hospital se va y todo coge un aire más ligero. 
 
Son momentos imposibles de describir. 
 
Hoy, este reconocimiento es para todas las personas acompañantes. Porque, aunque a menudo queden en un segundo plan, también forman parte del proceso. 

Vicent de Manteniment