Estamos Pildorín y yo en la unidad de Hospital de Día del Hospital del Hospital Universitari de Son Espases, haciendo una intervención a una niña que se tiene que someter a una intervención dolorosa.
Conseguimos llamar su atención. Pildorín, que sabe hacer magia, le está mostrando unas pelotas rojas. La intervención acaba. Sin embargo, la magia continúa. Y de repente… parece que ¡las pelotas rojas han desaparecido!
Nos giramos y…uy! Vemos que los doctores nos observan desde hace un rato. Quieren hablar con la niña y los familiares. – “¡Ya partimos, doctor!”, – les decimos, y les dejamos entrar.
Antes de marchar del todo, el doctor dice:
—Tengo una buena noticia… ha pasado igual que con las pelotas de Pildorín.
—¿Cómo? —pide la madre.
—Que el bulto… ¡HA DESAPARECIDO!
Pildorín y yo salimos de la habitación con el corazón hinchado de alegría, contentos de la noticia y de la manera tan preciosa que ha tenido el doctor de darla.
Valentina Ventolina