Como un palomo en el arcén de la Autopista. Así de frágil a veces me he sentido, digo de sentir. Y no hay para menos. ¿Porqué no hay para menos? pues porque los mundos a veces… ¡se me a-vienen encima!. Y eso, ¿cuándo palomo?, pues cuando yo me encuentro debajo de ellos, allá en el famoso arcén de asfalto. Y, a decir verdad, casi todos los veloces conductores se sorprenden y dicen, eh, tu palomooo allí abajo, ¡¡aparta que se te a-vé el plumerooo!!, pues sí es verdad se me a-vé. Como también es verdad que aunando fuerzas puedo alzarme en el a-vuelo y elevarme tanto que la autopista quede allá abajo ruidosa y diminuta, mientras yo arriba en mi plena ruta.

«Esta bienvenida metánfola me sierve para explicaros esos momentios en el interior de un jospital» jeje…. cuando pareciera que los gérmenes y las enfermedades traficaran a sus anchas y yo me creyera que ya no creo, ni quedara más nada en lo que se pudiera creer.

¡¡¡¡¡Necesito un payas@!!!! me nace una voz en medio del caos. Y de repente, ¡¡patasplumbai!! me sorprendo con una a-gomada nariz roja esposada con la mía sobre la «maiscarilla». Y es que acaba de llegar el palomo, digo el payaso que soy ¡¡¡yo a-mismo!!!.

¡A jugarrrrrr y a transformar!. Día completo. Día comanchi 🤡