Bla y bla y más bla.

A veces las payasas hablamos y (mucho). Pensamos que hablar tanto nos aleja del cuerpo, nos acerca al mental y, a veces, le ponemos un titular que está mal .

Ocurre que en el hospital no hay blanco y no hay negro, siempre hay un «depende» .

Depende, sobre todo, de las necesidades de las personas que nos encontramos.

Y cuando nos permitimos entrar en ese espacio, cuando estamos «al servicio» todo ( o casi todo ) es posible.

Y así ocurrió aquel martes, cuando visitamos a un paciente joven de unos treinta y pocos años, que ha tenido un accidente de moto , está roto y no solo por fuera.

No tiene muchos amigos, porque lleva poco en la isla.  Tampoco su familia está aquí. Y la falta de los suyos trae densidades y tonos grises al ánimo.

Cuando entramos en la habitación, nos recibe con entusiasmo, y nos habla como si no fuéramos payasas. También como si fuéramos personas!!!! ( que también lo somos😂).  Vemos que esta es su necesidad.  Escuchamos y hablamos como lo que somos en ese momento: payasas.