Una mañana después de Hospital de día, seguimos nuestro recorrido en el hospital, pasamos por Consultas externas, y luego por la sala de espera de ese mismo servicio.

Desde lo lejos veo que hay mucha mucha gente y eso me emociona, al llegar jugamos a contar cuantos habían, sin parar, circularmente, volvíamos a contarlos desde el principio sin parar, y así llegamos a contar unos 67 o más, que podrían ser más pero Aspirino no me dejo seguir contando, poco a poco el juego toma calidez y la gente comienza a reír sin parar. Había tanta risa en la sala de espera que los que pasaban también se quedaban…


En una esquina había una pequeña que solo miraba y no reía ni nada, solo estaba atenta a nosotros, los padres reían a lo loco pero la pequeña seguía como si no le importara nada, aunque nos seguía con la mirada.


Al final de la actuación nos despedimos con alegría, habíamos logrado despertar a todos en la sala de espera y llenarlos de felicidad, menos la pequeña que parecía al margen de todo… Al irnos vuelvo y la miro, le cierro un ojo y envío un beso, ella responde con un beso y me cierra el ojo… eso me dio un respiro, estaba atenta y con una felicidad interior, una felicidad que no es necesaria mostrar , si no que se lleva en los ojos…

Me fui feliz y pensativo… no siempre hemos de hacer reír a veces basta mirarnos…

Dr. Átomo 🤡