La semana pasada recibimos la visita de una familia de Granada encantadora. Recuerdo estar el miércoles 28 en mi mesa trabajando, mirando por la ventana que da a la calle, y ver que de repente una niña y un niño se paraban, de espaldas a ella, y alguien les hacía una foto. Pensé “mira que guay, que los niños conocen nuestro trabajo y hasta les hace ilusión que les fotografíen frente a la fachada de la Sonrisa Médica”. Me hizo mucha ilusión. Pero lo mejor estaba por llegar.

Justo después entraban por la puerta. Era un matrimonio de Granada con sus dos hijos, Nuria y Álvaro. Súper simpáticos los cuatro, pero quienes nos enamoraron fueron los pequeños. Nada más entrar se acercaron a mí y me hicieron entrega de un sobre con una carta y algo más, decorado como sólo los niños saben decorar. Al tenerlo en la mano enseguida me di cuenta de lo que contenía, pero me hice el tonto… Me explicaron, con sus orgullosos padres en segundo plano, que veraneaban en Cala Figuera y que se habían pasado las vacaciones decorando con rotuladores permanentes, junto con unos amiguitos, piedras que recogían para después venderlas. Hasta ahí no dejaban de ser unos niños que habían matado el aburrimiento reuniéndose con sus amiguitos y haciendo algo creativo (esto ya nos pareció chulísimo porque en estos tiempos de consola y TV, es fabuloso pensar que algunos niños siguen disfrutando con cosas que implican la conversación e interactuar con otros niños, la imaginación y la creatividad). Lo que nos dejó boquiabiertos y emocionados fue cuando ellos mismos nos agradecieron el trabajo que hacíamos en la Asociación y nos dijeron que no solamente les parecía una gran labor, sino que querían ayudarnos aportando lo que habían recaudado con su trabajo. De ahí salían las monedas que tenía en esos momentos en mi mano. Estas visitas no tan sólo nos ayudan con la aportación económica, sino que nos alegran el día, la semana, y el mes. También nos dan fuerzas para seguir trabajando en la labor que la pequeña Laura impulsó hace 25 años y nos dan esperanza. Esperanza en las nuevas generaciones y en que aún existen muchas familias que educan a sus hijos en valores como la empatía y la solidaridad, deseando y ayudando a que los niños y niñas que sin merecerlo lo pasan mal en los hospitales reciban esos momentos de evasión, magia y alegría que tanto se merecen y no debería faltarles jamás. En la foto podéis vera nuestros héroes y padrinos, de izquierda a derecha: Álvaro (con la gorra), Javier, Nuria (con sombrero), Carmen, Catalina (con sombrero), y Victoria.

De nuevo muchas gracias a todos estos artistas, y especialmente a Nuria y Álvaro como portavoces del grupo. Un abrazo enorme y sonrisas, miles de sonrisas para todos!!!

 

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